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Neumonías, gripe A y subidón

Habían pasado los dos primeros días del aquel nuevo año ilusionante como os contaba en el segundo post de #UnCMenCasa y mi cuerpo no respondía. Fiebre alta, calor, falta de apetito, noches sin dormir y la sensación de estar molido. Todo indicaba que sería la típica gripe que en pocos días desaparecería sin más con unos antibióticos. Los días pasaban y los síntomas lejos de remitir, iban a más, tiritonas o un calor increíble. No había término medio en mi cuerpo, pasaba de ser un volcán a un polo norte enseguida. Estaba desesperado porque cada día iba a peor. ¿Neumonías?

Del Centro de Salud

Al final, mi médica de cabecera me envió a urgencias porque había algo más. Ya por entonces, los hospitales andaban ocupados por un virus llamado gripe A. Por ello, podréis imaginar cómo me siento estos días cuando veo las noticias o las leo, son muchos recuerdos.

Al «Taller» de Txagorritxu

Tras unas horas de espera en el box, acabé en una habitación con un diagnóstico demoledor. Tenía 3 neumonías en los pulmones y gripe A, mi oxígeno estaba por los suelos. Aquella noche era decisiva porque necesitaría respiración asistida para ayudar a mejorar la situación. En caso de que no mejorase, iría a la UCI. Por suerte, mis pulmones reaccionaron y al día siguiente me quitaron la respiración asistida. Había ganado la primera batalla y, aun así, el camino de la recuperación no había hecho más que comenzar.

La fiebre no remitía y las ganas de comer eran nulas así que el suero en vena era mi alimentación. A la vez, compartía habitación con gente con idénticos síntomas, con lo cual, todo era muy extraño. Los días eran interminables y por eso puedo imaginarme por lo que sienten las personas que están ingresadas en el hospital en estos momentos.

Tienes el ánimo por los suelos y cuando te dicen que comas estás deseando que se lleven la bandeja por donde ha llegado, el bicho (las neumonías sobre todo) sigue haciendo su trabajo por dentro de tu cuerpo. Pierdes tus horarios de tu día a día, son los horarios del hospital los que marcan tu día a día en la habitación. Desayuno a las 8, comida a la 1, cena a las 8 y entre medias, meriendas. A la vez, pruebas y más pruebas para ver cómo vas. Me pasaba las mañanas durmiendo porque a las noches no dormía nada.

Lo que aprendí en el «Taller»


Aprendí a valorar las pequeñas cosas, el día a día, una llamada de teléfono preguntando cómo estaba, los abrazos, una conversación de cosas mundanas. En definitiva, el día a día sin ir muy lejos porque el plan era mejorar un poco cada día. En definitiva, los intangibles que dan equilibrio (de verdad) a tu vida.

Viendo la luz

A los días 10 días comencé a mejorar y a poder levantarme de la cama, salía a dar vueltas por el pasillo con el suero, me aseaba y empezaba a tener ganas de comer. Estaba empezando a recuperarme de las neumonías, a volver a sonreír y por fin, me dieron el alta. Tenía que ser precavido en los primeros días, pasar una prueba a los pocos meses para ver que mis pulmones estaban recuperados totalmente y, vacunarme de la gripe en cada campaña desde ese momento en adelante. ¡Hasta pronto neumonías!

Por ello, con la distancia y el tiempo quiero agradecer a todo el personal sanitario del Hospital de Txagorritxu que me ayudó durante aquellos días a sacarme una sonrisa cuando no la tenía, a levantarme cuando no tenía ganas. Sois realmente unos héroes que os merecéis un aplauso cada día a las 8 y mucho más de lo que hago ahora desde el balcón.

Chute de adrenalina

A finales de enero volvía a hacer las prácticas al Grupo Xabide Fideliza. Nunca olvidaré aquel lunes jamás, fue realmente muy emotivo. Abrazos y sonrisas por fin tras mucha incertidumbre. En mi cabeza lo único que cabía era retomar el tiempo perdido tras mi estancia en el hospital.

Compartí despacho con mi amigo Sergio del que aprendí (y sigo haciéndolo) mucho. La reconstrucción se basó en una recuperación de horas por encima de lo establecido porque no quería demorar mi estancia mucho. Unas prácticas eran unas prácticas, nada más, al final, podía acabar en el paro de nuevo. Así que mientras que por las mañanas hacía las prácticas como Community Manager, por las tardes, me ponía en búsqueda activa de empleo para buscar un plan B en caso de no seguir en la agencia.

Reiniciando sistema

Los días se me pasaban rapidísimo como podéis imaginar, eran una locura, sí, una locura por vivir un día más. Y entonces, llegó la última semana de mis prácticas con todo el trabajo que tenía previsto ya acabado. Había auditado las redes de la agencia, las había puesto en marcha con un plan y había dejado perfiles reservados de cara al futuro en apenas dos meses por si alguien las tenía que gestionar.

Las prácticas habían sido un espaldarazo para dedicarme a ser Community Manager y solo se trataba de terminarlas bien y conseguir una recomendación de cara al futuro. Hasta que el último día recibí la llamada de Onofre para hablar conmigo. Quería hablar sobre el trabajo hecho hasta entonces y algo más.

Continuará….

Post Data: Esta semana os incluyo la canción titulada «Facciamo finta che tutto va ben» que me ayuda mucho cada día durante el confinamiento.

Facciamo finta che tutto va ben

Etiquetas:bob dylan, community manager, grupo xabide fideliza, OSI Araba, redes sociales, UnCmEnCasa

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Gorka Corres Zamácola

Community Manager de Vitoria-Gasteiz. Amplia experiencia en gestión de redes sociales a empesas.

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